divendres, 9 de maig del 2008

Liberalismo y Enorme determinismo materialista


Ser humano: ¿ser propietario -individualmente por su trabajo-?, ¿ser específicamente trabajador?

El principi fonamental del liberalisme és la propietat com a dret natural constituent de l'individu, el qual no es pot vulnerar, i amb el qual l'individu és lliure de fer el que vulgui. Donada tal definició, l'individu queda reduit a la seva condició material -l'únic que pot esdevenir propietat del que h ha en ell, o que, en una visió distinta a la liberal, l'únic que pot esdevenir-ho de tot allò que constitueix a l'individu.
Donat que l'individu és merament un cos objectiu, la seva relació amb els altres és una relació mecànica -mai subjectiva, ideal, o abstracta; sempre real, o objectiva. Però no només és així de limitada la visió liberal; segons aquesta doctrina l'únic tipus de relació -objectiva, per suposat- és la d'oposició, mai la col·laboració o ajuda mutua, car -segons els seus advocats- «la meva llibertat -s'entén, la de fer lliurement el que vulgui amb allò que és meu- d'un individu acaba on comença la de l'alre»; és a dir, ens coartem la llibertat -o el pas, car parlar de llibertat entre objectes mecànics ho trobo un malabarisme lingüístic- mutuament -mai constituim, en una relació, condicions que possibilitin major llibertat. L'associació mol·lecular que constitueix un ésser més complex, així com l'associació d'animals humans o no humans per a facilitar tota acció en mires al fi que sigui, són fets inexplicables i inexplicats dins el marc liberal; a tot estirar, les associacions humanes són simples formes d'organització per a mantenir distància entre individus i que així no es coartin tant. Mai ajudar-se; com a màxim, mantenir-se separats per a que cada individu tingui un espai de moviment on ell pugui actuar sol, sense ajuda ni coerció -la qual cosa, val a dir, crec que és una situació límit on existís el buit espacial entre individus, i aquest buit o manca de res extensa que pugui condicionar, pugui ser ocupat per un individu quan li plagui, sense estorbs; però realment existeix el buit, hi ha algun buit entre algun objecte o objectes i algun o alguns altres objectes?



¿Es el ser humano un homo laborans, es decir, por naturaleza su actividad es la labor productiva -su naturaleza o natural condición es el trabajo? Al márgen de que a estas alturas no parece haber razón para sostener -ni negar- que haya una esencia de nuestro ser, por falta de conocimiento respecto a si somos determinados a un télos aristotélico o a un fin histórico-ideal, o si somos libres; vayamos a tratar el asunto del trabajo como necesidad: necesidad de recursos externos debida a una carencia propia. Y así, planteémonos la cuestión del modo siguiente: ¿es una necesidad muy primaria o más secundaria el trabajo?
Para empezar, permítaseme otra pregunta que dará pie al desarrollo del asunto: ¿Qué necesitamos? Antes lo he dicho, necesitamos recursos externos. ¿Si tuviéramos esos recursos sin tener que trabajar -esto es, realizar un ejercicio con el fin de producir o obtener un recurso1-, trabajariamos? Es claro que no, de modo que no podemos contar el trabajo como necesidad primaria; antes bien, solo se trata de un medio de obtención de recursos, medio que va de nuestra necesidad a esa obtención -es el camino que une ambos puntos.
Necesario es aquello que se requiere para hacer algo de un cierto modo; si obtuviéramos el recurso sin trabajo, no necesitariamos trabajar. Ahora bien, ¿podemos obtener esos recursos sin trabajar? Si la respuesta es no, entonces nosotros -por ahora, al menos- necesitamos trabajar. Si así fuera, el medio de obtención sería tan necesario como el objeto-recurso mismo que necesitamos obtener.
De todos modos, ni el recurso ni el trabajo son necesidades estáticas, y tampoco absolutas. Aceptándose -por ahora, con tal de no abrir aquí otro tema, que nuestra constitución tiene dos ámbitos: el moral y el material; que por el primero queremos ser libres y por el segundo actuamos mecánicamente; y que ambos se combinan derivando todo el devenir -en que dos ámbitos participan: pretendemos ser autónomos y a la vez somos condicionados, siendo una mezcla, con proporciones variantes de ambos ingredientes, la que constituye el carácter de lo que hacemos (jamás del todo moralmente o del todo mecanicísticamente; solo en grados variantes). Toda necesidad se nos plantea como: (a) usar medios para fines subjetivos, (b) satisfacer una reacción-estímulo de vacío con el objeto que parece prometer esa tal satisfacción (o siendo menos abstracto, reaccionar a un impulso externo tal como nos define o confiere la reacción ese mismo impulso).
Vemos que el avance científico nos permite cambiar el tipo de recursos -por conseguir realizar algo con otro tipo de recursos, algo que satisface la misma necesidad que nos llevaba a usar el anterior tipo de recurso- y el tipo de medio de obtenerlos. Por tanto, no son siempre los mismos; y al no haber uno de estos por cada necesidad, tampoco deben asociarse absolutamente: la necesidad puede estar, y puede que la satisfagas sin ese recurso, de modo que quedaría eludido o fuera de lo que necesitamos -al menos, para tal necesidad.

2 comentaris:

Anònim ha dit...

Está claro que como seres huamnos que somos, tenemos unas necesidades que satisfacemos mediante el metabolismo con la naturaleza con el fin de producir medios de vida (es decir, el trabajo). También es cierto que el liberalismo propugna unas ideas que fomentan el individualismo y el desentendimiento de unos hombres con los problemas de otros. Hasta aquí estamos de acuerdo.
Lo que no entiendo es a dónde quieres ir a parar con estas reflexiones ¿tiene algo que ver con la estrellita rojinegra que has puesto pero de la que nada has dicho?
Un saludo.

Gerard Pérez Fontcuberta ha dit...

Se trata de dos enfoques planteados en la primera pregunta (el del historicismo materialista y el del liberalismo), que llegan a un mismo lugar: la condición de trabajador esencial al ser humano, despojándole de su libertad al tornarlo un ser material (producto de su trabajo -en un caso- o de las condiciones económicas que determinan su lugar en la historia social).